Las enseñanzas de Solzhenitsyn en el centenario de su natalicio

Mientras estaba en una de las últimas clases de cuarto medio en el liceo de Castro, quien fuera profesor de física, Alejandro Guajardo, cerraba su curso motivándonos a leer más allá de las ciencias duras, a adentrarnos en la lectura de autores como de Aleksandr Solzhenitsyn. Fue la primera vez que escuché el nombre de este autor en una sala de clases. De eso han pasado ya catorce años y el mismo número de libros leídos de él.

¿Quién fue Aleksandr Solzhenitsyn? Fue un profesor de física y matemática nacido el 11 de diciembre de 1918, en la Rusia que intentaban controlar los bolcheviques, combatiente en la Segunda Guerra Mundial y que, por escribir una carta en donde criticaba la estrategia de Stalin en la guerra, fue enviado a campos de concentración, al Gulag. En 1970 recibió el Premio Nóbel de Literatura.

Podría ocupar este breve espacio para relatar sus principales obras y de qué trata cada una, sin embargo la importancia de Solzhenitsyn no pasa por la cantidad de libros publicados, por los ensayos escritos o los discursos dados -en esto último recomiendo ver aquel discurso que dio en Harvard que se encuentra fácil en youtube-. La importancia de Solzhenitsyn radica en su visión del ser humano, de sus problemas, de cómo Occidente ha abandonado sus ideales y cuáles son las amenazas que enfrenta esta humanidad de fines del siglo XX y principios del siglo XXI, donde la espiritualidad ha perdido importancia y cediendo frente a aspectos materialistas.

Solzhenitsyn fue una persona más dentro de las millones de víctimas que ha tenido el comunismo en la historia, él nos contó en primera persona cómo el totalitarismo intenta despojar de todo al ser humano, de convertirlo en un número más, en un esclavo más del sistema, en un sirviente de la revolución.

Sin embargo, hay algo que jamás perderá este ser humano que es pisoteado por el totalitarismo, su dignidad. Las leyes absurdas y contranatura intentarán suprimir la dignidad del ser humano, pero este último es más fuerte al largo plazo. Todo ser humano tiene una escapatoria, la decadencia del totalitarismo puede sobrellevarse gracias a la espiritualidad, la creencia en Dios.

Solzhenitsyn nos explica que, gracias a esta espiritualidad, incluso cuando se está pasando hambre y frío en un campo de concentración, es posible ejercer los derechos fundamentales como el de la propiedad y libertad. Todas sus novelas nos muestran esta dimensión, el protagonista de “Un día en la vida de Iván Denísovich” es el ejemplo claro que es propio de la naturaleza del ser humano tener propiedad privada y que una persona es digna, aunque solo tenga como propiedad una simple cuchara para las gachas.

La reflexión de Aleksandr Solzhenitsyn recorre todas las dimensiones del ser humano y, como tal, no rehúye lo político. Sus enseñanzas las escribió para los pueblos eslavos que sufrieron el puño comunista pero se extrapolan al occidente liberal. Nos alertó que uno de los errores de occidente y de sus democracias liberales fue sentarse en la misma mesa a negociar la paz con el comunismo, dejando a millones de inocentes librados a su suerte bajo la bota soviética.

Hoy eso parece ser una denuncia, sin embargo se convierte en una advertencia. Cuando en la actualidad la amenaza totalitaria sigue presente con un comunismo que se viste con otras ropas y religiones no cristianas que amenazan la libertad religiosa, la lectura de Solzhenitsyn, justo en el centenario de su natalicio, se hace necesaria. Léalo.

Javier Silva Salas

Fundación Ciudadano Austral 

Javier Silva Salas

Es Administrador Público de la Universidad de Chile. Magíster en Comunicación Política del Instituto de la Comunicación e Imagen de aquella casa de estudios. Se ha desempeñado como Analista en el Programa Chile Indígena de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena. Además cuenta con experiencia en Planificación y Gestión Universitaria en instituciones públicas y privadas.

Posee espacios de opinión en TV Bío Bío, El Líbero, El Insular (Región de Los Lagos), La Estrella de Chiloé y El Pingüino (Región de Magallanes). En el 2016 fue escogido como uno de los 50 jóvenes líderes de la Región de Los Lagos por el Diario El Llanquihue. Es autor del libro “La Constitución Liberal de Guzmán”.